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🇹🇭 Tailandia en 12 días: nuestra ruta completa, itinerario y experiencia de viaje

Foto del escritor: Gaditana por el Mundo
Gaditana por el Mundo
hace 21 horas
35 min de lectura

Nuestra ruta por Tailandia día a día: templos, ciudades históricas, norte del país e islas paradisíacas


¿Estás pensando en viajar a Tailandia y no sabes por dónde empezar? En este artículo quiero contarte nuestra experiencia recorriendo Tailandia durante 12 días, desde el ritmo frenético de Bangkok hasta los templos de Ayutthaya y Sukhothai, pasando por el norte del país y las playas paradisíacas de Krabi. Cada uno de estos destinos ofrece una perspectiva única de la rica cultura, historia y belleza natural que Tailandia tiene para ofrecer.


Porque Tailandia fue mucho más de lo que imaginábamos. Desde el primer momento en que aterrizamos, nos encontramos rodeados de un ambiente vibrante y acogedor, donde la amabilidad de la gente y la diversidad cultural nos hicieron sentir como en casa. Cada día fue una nueva aventura, llena de descubrimientos que nos dejaron maravillados y con ganas de explorar aún más.


Fue nuestro primer contacto con el sudeste asiático y un viaje lleno de contrastes: ciudades gigantescas como Bangkok, donde el bullicio nunca se detiene y las luces de neón iluminan las calles, hasta antiguos reinos declarados Patrimonio Mundial, como Ayutthaya y Sukhothai, que nos transportaron a épocas pasadas con sus impresionantes ruinas y templos que cuentan historias de un glorioso pasado. Los templos budistas, con su arquitectura exquisita y su atmósfera serena, nos ofrecieron momentos de reflexión y paz en medio del caos urbano.


Además, tuvimos la oportunidad de explorar mercados donde literalmente pasa un tren entre los puestos, una experiencia que desafía la lógica y que se queda grabada en la memoria. Los paisajes tropicales que recorrimos, con sus exuberantes selvas y montañas, contrastaban con las playas de arena blanca y aguas cristalinas que encontramos en Krabi, creando un mosaico de belleza natural que es difícil de describir con palabras. La comida callejera, deliciosa y variada, nos permitió probar sabores exóticos que nunca habíamos imaginado, desde el famoso pad thai hasta el picante tom yum, cada bocado fue una explosión de sabor que deleitó nuestros paladares.


Y sí: 12 días pasan demasiado rápido en Tailandia. A pesar de que parecía un tiempo limitado, la clave está en planificar adecuadamente el itinerario. Con una buena organización, es posible descubrir una parte importantísima del país y vivir experiencias inolvidables que quedarán grabadas en nuestra memoria.


En nuestro caso, combinamos un circuito por Bangkok, el centro y el norte de Tailandia con unos días finales en Krabi. Este enfoque nos permitió disfrutar de una inmersión cultural profunda en las ciudades históricas y, al mismo tiempo, relajarnos en las playas al final del viaje. Recomiendo especialmente este itinerario si es vuestro primer viaje a Tailandia: primero descubrimos la parte histórica y cultural, lo que nos dio una comprensión más rica del país, y luego terminamos descansando —aunque en nuestro caso poco descansamos— entre playas e islas, disfrutando de la tranquilidad y la belleza del mar de Andamán.


Esta fue nuestra experiencia, un viaje que superó todas nuestras expectativas y que nos dejó con ganas de volver a explorar más de este fascinante país. Tailandia no es solo un destino turístico, es una experiencia transformadora que invita a la reflexión, la aventura y la conexión con la naturaleza y la cultura.


Nuestro viaje a Tailandia comienza en Madrid

Nuestra emocionante aventura comenzó en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, un lugar que se había convertido en el punto de partida de muchos sueños viajeros. Desde allí, volamos directamente hasta el Aeropuerto Internacional de Suvarnabhumi, en Bangkok, con la prestigiosa aerolínea Iberojet, conocida por su excelente servicio y confort en vuelos de larga distancia.


El vuelo salió de Madrid a las 22:15, en una noche clara donde las luces de la ciudad comenzaban a desvanecerse en la distancia. Tenía prevista la llegada a Bangkok a las 15:30 del día siguiente, con una duración programada de 12 horas y 15 minutos. Durante este tiempo, nos preparábamos psicológicamente para la inmersión en una cultura completamente diferente, llena de colores vibrantes, sabores exóticos y tradiciones milenarias.


Y aquí comienza una de esas sensaciones que solamente entiende quien disfruta viajando. La mezcla de nervios y emoción se apoderaba de nosotros a medida que el avión ascendía, dejando atrás el familiar paisaje español. Cada minuto que pasaba nos acercaba más a un mundo nuevo, donde todo prometía ser una aventura. Las horas en el aire se convirtieron en un tiempo de reflexión, donde cada uno de nosotros imaginaba las experiencias que nos esperaban en el corazón de Tailandia.


Después de meses organizándolo todo, leyendo sobre Tailandia, sumergiéndonos en guías de viaje, preparando cámaras para capturar cada momento, recopilando documentación necesaria y eligiendo cuidadosamente el equipaje que nos acompañaría en esta travesía, por fin estábamos allí. La anticipación y la planificación meticulosa habían dado sus frutos, y el momento que tanto habíamos esperado había llegado.


Tailandia dejaba de ser un viaje sobre el papel. De repente, las imágenes de playas de arena blanca, templos dorados y bulliciosos mercados flotantes cobraban vida ante nuestros ojos. Habíamos llegado, y la realidad superaba cualquier expectativa que hubiéramos tenido. El aire cálido y húmedo nos recibió al salir del avión, llenando nuestros pulmones con la fragancia de la tierra tailandesa, mientras la emoción de lo desconocido nos envolvía. Este era el inicio de una experiencia que prometía ser inolvidable, y estábamos listos para explorar cada rincón de este fascinante país.


Nuestra ruta de 12 días por Tailandia

Nuestro itinerario estuvo meticulosamente diseñado para atravesar una buena parte del país de sur a norte, disfrutando de la diversidad cultural, la rica historia y la impresionante belleza natural de Tailandia, antes de culminar en las paradisíacas playas de Krabi, un destino que promete relajación y aventura en igual medida.

La ruta que seguimos fue, a grandes rasgos, la siguiente:

Bangkok → Ayutthaya → Ang Thong → Phitsanulok → Sukhothai → Phayao → Chiang Rai → Chiang Mai → Krabi → James Bond Island → Phi Phi Islands → Bangkok

Detalles del Itinerario

Comenzamos nuestra aventura en Bangkok, la vibrante capital de Tailandia, donde nos sumergimos en su bulliciosa vida urbana, visitando templos icónicos como el Wat Pho y el Gran Palacio. Desde allí, nos dirigimos a Ayutthaya, una antigua capital que alberga ruinas impresionantes y que nos permitió explorar su rica historia a través de sus majestuosos templos y monumentos.

Continuamos nuestro viaje hacia Ang Thong, donde disfrutamos de la belleza natural del Parque Nacional de Ang Thong, un archipiélago de islas que ofrece paisajes de ensueño, perfectos para el senderismo y el kayak. Posteriormente, llegamos a Phitsanulok, un lugar que combina la modernidad con la tradición, y que es famoso por su templo Wat Phra Si Rattana Mahathat, que alberga una de las imágenes de Buda más veneradas del país.

En Sukhothai, exploramos el Parque Histórico, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde las antiguas ruinas nos transportaron al siglo XIII, época de esplendor del reino Sukhothai. Nuestro viaje continuó hacia Phayao, un lugar menos conocido pero encantador, donde disfrutamos de un tranquilo paseo por el lago Phayao, rodeado de montañas y naturaleza exuberante.

La siguiente parada fue Chiang Rai, famosa por su peculiar Templo Blanco, un impresionante ejemplo de arquitectura contemporánea que combina elementos tradicionales tailandeses con un diseño moderno y surrealista. Desde allí, nos dirigimos a Chiang Mai, una ciudad que es un verdadero centro cultural, donde participamos en un taller de cocina tailandesa y exploramos su vibrante mercado nocturno.

Finalmente, llegamos a Krabi, donde nos relajamos en sus playas de arena blanca y aguas cristalinas. Desde allí, tuvimos la oportunidad de visitar la famosa Isla de James Bond, un lugar icónico que ha aparecido en varias películas, y las impresionantes Islas Phi Phi, conocidas por su belleza natural y su ambiente festivo, ideales para practicar snorkel y disfrutar de la vida marina.


Alojamientos durante el viaje

Durante nuestra travesía, nos alojamos en hoteles cuidadosamente seleccionados que constaban como asignados en nuestra documentación de viaje. Estas fueron nuestras paradas:

  • Moxy Bangkok: Un hotel moderno y vibrante en el corazón de la ciudad, ideal para comenzar nuestra aventura con energía.

  • Classic Kameo en Ayutthaya: Un acogedor hotel que nos ofreció un excelente servicio y proximidad a las ruinas históricas.

  • Topland en Phitsanulok: Con vistas al río, este hotel nos brindó comodidad y un ambiente relajante después de un día de exploración.

  • The Heritage en Chiang Rai: Un lugar que combina la tradición con la modernidad, perfecto para descansar y disfrutar de la hospitalidad tailandesa.

  • Centara Riverside en Chiang Mai: Un hotel de lujo a orillas del río, donde disfrutamos de la tranquilidad y de la belleza natural que rodea la ciudad.

Cada uno de estos alojamientos contribuyó a hacer de nuestro viaje una experiencia inolvidable, proporcionando no solo confort, sino también un vistazo a la calidez y hospitalidad que caracteriza a la gente tailandesa. Cada día estuvo lleno de nuevas experiencias, sabores y paisajes, dejando recuerdos imborrables en nuestros corazones.

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DÍAS 1 Y 2 | Bangkok: nuestro primer contacto con Tailandia


Bangkok fue nuestro primer gran impacto, una experiencia que nos dejó con una mezcla de asombro y fascinación.

Es enorme, caótica, húmeda, moderna y tradicional al mismo tiempo. Esta vibrante metrópoli es un verdadero crisol de culturas, donde el pasado y el presente coexisten de manera sorprendente. Una ciudad en la que puedes pasar de un gigantesco centro comercial, lleno de las últimas tendencias de la moda y tecnología, a un pequeño altar budista, repleto de ofrendas y aromas de incienso, prácticamente sin darte cuenta. Este contraste es uno de los aspectos más cautivadores de Bangkok, donde cada rincón cuenta una historia y cada calle tiene algo nuevo que ofrecer.

Y precisamente por eso creo que Bangkok no es una ciudad que se comprenda en unas horas. Es un lugar que requiere tiempo para ser asimilado, para explorar sus múltiples capas y matices. Nosotros tuvimos solamente dos días y terminamos con la sensación de que necesitábamos volver, de que había tanto más por descubrir en sus laberintos urbanos y en su rica cultura.

Uno de nuestros primeros grandes momentos fue el Mercado del Tren de Maeklong, una experiencia que encapsula la esencia de la vida tailandesa. Llegamos justo antes de uno de los pasos del tren y pudimos vivir una de las escenas más surrealistas del viaje: comerciantes retirando toldos y mercancías segundos antes de que el tren atraviese literalmente el mercado. Este espectáculo, donde la vida cotidiana se detiene brevemente para dar paso a la inminente llegada del tren, es una muestra del ingenio y la adaptabilidad de los tailandeses, que han aprendido a convivir con esta peculiaridad de su entorno.

Después continuamos hasta el famoso Mercado Flotante de Damnoen Saduak, donde pequeñas embarcaciones recorren los canales cargadas de frutas, comida y productos típicos. Navegar por estos canales es como sumergirse en un mundo diferente, donde el bullicio de la ciudad se desvanece y el ritmo se vuelve más pausado. Allí, pudimos degustar delicias locales, como los dulces de coco y los fideos fritos, mientras los vendedores nos sonreían amablemente desde sus barcas, creando una atmósfera auténtica y vibrante.

Bangkok también nos llevó hasta Chinatown y Yaowarat Road, donde descubrimos una cara completamente diferente de la capital. Este barrio, con su mezcla de luces brillantes y aromas intensos, cobra vida especialmente cuando cae la noche. La comida callejera se convierte en protagonista, con puestos que ofrecen desde dim sum hasta sopas humeantes, y la energía de la zona es contagiosa. Pasear por sus calles es una aventura sensorial, donde cada esquina revela un nuevo sabor o un nuevo aroma que invita a ser explorado.

Pero si hablamos de monumentos, había dos lugares imprescindibles que no podíamos dejar de visitar. El primero fue el espectacular Gran Palacio Real de Bangkok, una obra maestra arquitectónica construida a partir de 1782. Este complejo no solo es el hogar del venerado Buda Esmeralda en Wat Phra Kaew, sino también un símbolo de la riqueza cultural y espiritual de Tailandia. Pasear por sus jardines y admirar los intrincados detalles de sus edificios fue una experiencia que nos dejó sin aliento.

Y después cruzamos el río Chao Phraya para conocer Wat Arun, el Templo del Amanecer, una de las imágenes más reconocibles de Bangkok. Este templo, con su impresionante torre central decorada con fragmentos de cerámica, brilla con una belleza especial, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando los rayos del sol lo iluminan de manera mágica. La vista desde la cima es simplemente espectacular, ofreciendo una panorámica de la ciudad que quedará grabada en nuestra memoria.

Terminamos descubriendo Lumphini Park, el gran pulmón verde de la ciudad, donde nos encontramos con sus enormes varanos acuáticos paseando tranquilamente entre la vegetación. Este parque es un refugio del bullicio urbano, un lugar donde los locales vienen a relajarse, hacer ejercicio o simplemente disfrutar de un momento de paz. Pasear por sus senderos nos permitió respirar un aire más fresco y observar la vida diaria de los bangkokeños en un entorno más tranquilo.

Bangkok nos dejó con una sensación muy clara: habíamos visto muchísimo y, al mismo tiempo, apenas habíamos comenzado a descubrirla. Cada rincón de esta ciudad ofrece algo nuevo y emocionante, y la promesa de nuevas aventuras nos llamó a regresar y seguir explorando todo lo que Bangkok tiene para ofrecer.


Mercado callejero junto a vías; un tren amarillo avanza entre puestos de verduras y vendedores que se apartan.

Templo tailandés junto al río, con gran torre blanca y pabellones; cielo azul con nubes y ambiente tranquilo.

DÍA 3 | Ayutthaya: viajando al antiguo Reino de Siam


Dejamos atrás la vibrante y caótica ciudad de Bangkok para comenzar realmente nuestro viaje por la rica y fascinante historia de Tailandia, un país lleno de tradiciones, cultura y legados históricos que han perdurado a lo largo de los siglos.


Nuestra siguiente parada fue Ayutthaya, la antigua capital del Reino de Siam, que floreció entre los siglos XIV y XVIII. Esta ciudad no solo es conocida por su importancia histórica, sino también por ser uno de los grandes conjuntos arqueológicos del país, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Al llegar, nos encontramos rodeados de impresionantes ruinas que cuentan la historia de un pasado glorioso, donde una vez se erguían majestuosos templos y palacios.


Aquí recorrimos lugares emblemáticos que son testigos de la grandeza de Ayutthaya. Uno de los más destacados fue Wat Mahathat, famoso por la icónica cabeza de Buda atrapada entre las raíces de un árbol, un símbolo de la naturaleza reclamando lo que alguna vez fue un lugar sagrado. Este sitio nos permitió reflexionar sobre la transitoriedad de la vida y la belleza que se encuentra en la decadencia.


También visitamos Wat Phu Khao Thong, una estructura impresionante que ofrece vistas panorámicas de la ciudad; el Monumento al Rey Naresuan, que rinde homenaje a uno de los monarcas más célebres de Tailandia; y Wat Lokaya Sutharam, donde se encuentra un enorme Buda reclinado que parece descansar en paz, invitando a los visitantes a contemplar su serenidad.

Además, exploramos Wat Phra Si Sanphet, el templo más importante de la antigua capital, conocido por sus tres estupas majestuosas que representan a los reyes de Ayutthaya; Wat Yai Chai Mongkhon, famoso por su gran chedi y sus numerosas estatuas de Buda; y el impresionante Wat Chaiwatthanaram, que destaca por su arquitectura inspirada en el templo de Angkor Wat, y que nos transportó a la época dorada del reino. Cada uno de estos lugares nos ofreció una visión única de la rica historia cultural de Tailandia.


Después de un día lleno de exploración histórica, también tuvimos tiempo para conocer el mercado nocturno de Ayutthaya. Este vibrante mercado nos permitió cambiar las ruinas por una experiencia más contemporánea, donde la comida, los puestos de artesanías y la vida local se entrelazaban en un ambiente animado. Degustamos platos típicos tailandeses, como el famoso pad thai y los deliciosos postres de mango con arroz, mientras disfrutábamos del bullicio y la energía de los lugareños.

Pero aquella jornada todavía guardaba otra sorpresa, ya que continuamos nuestro viaje hacia Wat Muang, en la provincia de Ang Thong. Allí, nos encontramos frente a una gigantesca imagen de Buda que se alza a más de 90 metros de altura. Este impresionante monumento, conocido como el Buda de la Gran Felicidad, es uno de los más altos del mundo y nos dejó sin aliento. Las dimensiones colosales de la estatua son realmente asombrosas, y os aseguro que las fotografías no consiguen transmitir completamente su escala ni la sensación de paz que emana de su presencia.


Finalmente, terminamos esta etapa de nuestro viaje en Phitsanulok, una ciudad que sirve como un punto estratégico para explorar más a fondo la historia y la cultura de Tailandia. Nos preparamos con entusiasmo para el siguiente gran capítulo de nuestro viaje, sabiendo que aún había mucho más por descubrir en este fascinante país que combina lo antiguo y lo moderno de manera tan armoniosa.

Ruinas de un templo antiguo de ladrillo rojo con torres puntiagudas bajo cielo azul y nubes, vistas desde un sendero.

DÍA 4 | Sukhothai: regresamos a los orígenes del antiguo Siam


Si Ayutthaya nos había impresionado con su rica historia y sus majestuosos templos, Sukhothai nos ofreció una experiencia completamente diferente que nos permitió sumergirnos en la esencia de una de las civilizaciones más antiguas y significativas de Tailandia. Este lugar no solo es un sitio arqueológico, sino un verdadero viaje en el tiempo que nos conecta con las raíces culturales del país.

El Parque Histórico de Sukhothai, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conserva los restos de una de las grandes capitales históricas del país, que floreció entre los siglos XIII y XIV. Al recorrer sus extensas áreas, nos encontramos rodeados de magníficas estructuras en ruinas, que nos hablan de un pasado glorioso, donde la arquitectura tailandesa comenzó a tomar forma y a definirse. Las estatuas de Buda, los prang y los estanques que una vez adornaron esta ciudad nos recordaron la grandeza de su época.


Decidimos recorrer el parque en carrito eléctrico, una elección que agradecimos inmensamente, especialmente considerando las considerables distancias entre los distintos templos y, sobre todo, el intenso calor que caracterizaba la región. Este medio de transporte nos permitió explorar sin prisa, disfrutando cada rincón y cada vista que se presentaba ante nosotros. A medida que avanzábamos, la historia y la espiritualidad de Sukhothai se hacían palpables en el aire.


Durante nuestra visita, descubrimos Wat Mahathat, el corazón espiritual de la antigua ciudad, que alberga una impresionante estupa y una serie de imágenes de Buda. Este templo es un lugar de meditación y reflexión, donde los visitantes pueden sentir la serenidad que emana de sus piedras. También exploramos Wat Si Sawai, famoso por sus características torres de influencia jemer, que nos recordaron la rica interconexión cultural que existió entre diferentes civilizaciones en la región. Wat Sa Si, rodeado de agua y vegetación exuberante, nos ofreció un paisaje idílico, donde la naturaleza y la historia se entrelazan de manera armoniosa.


Uno de mis lugares favoritos de esta etapa fue, sin duda, Wat Si Chum. Este templo es conocido por albergar el monumental Phra Achana, una impresionante imagen de Buda sentado que se eleva a aproximadamente 15 metros de altura. Al entrar en el recinto, la sensación de asombro y respeto es abrumadora; la imagen de Buda parece cobrar vida, enmarcada entre los muros de ladrillo que la rodean. Es difícil explicar la sensación de estar tan cerca de una figura tan majestuosa, cuya presencia inspira paz y contemplación.


Además, aquí conocimos la fascinante leyenda del llamado «Buda que habla», una historia que se ha transmitido a lo largo de generaciones y que añade un misticismo especial al lugar. Al observar sus enormes dedos, con las uñas cubiertas de pan de oro, nos sentimos conectados con la devoción de quienes han venido antes que nosotros, dejando su huella en este sagrado espacio.


Tras nuestra enriquecedora experiencia en Sukhothai, volvimos a la carretera, llenos de recuerdos y reflexiones. Nuestro objetivo era seguir avanzando hacia el norte hasta Chiang Rai, pero antes decidimos realizar una parada junto a Kwan Phayao, el lago Phayao. Este lugar nos sorprendió con su belleza serena y su ambiente tranquilo, donde el agua reflejaba el cielo y las montañas circundantes.

En la orilla del lago, aparecieron ante nosotros las enormes figuras de los nagas, las serpientes mitológicas que tantas veces volveríamos a encontrar asociadas al agua, los templos y la tradición budista. Estas criaturas, que simbolizan la protección y la abundancia, nos recordaron la rica mitología tailandesa y su profunda conexión con la espiritualidad. Y entonces comprendimos que estábamos entrando en otra Tailandia, una que estaba impregnada de leyendas y tradiciones que resonaban en cada rincón.


El norte acababa de comenzar, y con cada kilómetro que avanzábamos, nos adentrábamos más en un mundo lleno de historia, cultura y belleza natural que prometía seguir sorprendiéndonos en cada paso del camino.


Ruinas de un templo antiguo entre árboles y flores rojas, con torre central de piedra bajo cielo azul y nubes.

DÍA 5 | Chiang Rai: algunos de los templos más sorprendentes del viaje

Chiang Rai fue uno de esos lugares capaces de romper cualquier idea preconcebida sobre cómo debe ser un templo tailandés. Desde el momento en que llegas, te das cuenta de que la arquitectura y el diseño de los templos en esta región del norte de Tailandia desafían las expectativas tradicionales. A diferencia de los templos más convencionales que podrías encontrar en otras partes del país, aquí la creatividad y la modernidad se entrelazan con la espiritualidad, creando un paisaje visual fascinante que atrae tanto a turistas como a devotos locales.


Aquí entraría en profundidad en vuestra jornada real: Templo Blanco, Templo Azul, Wat Huay Pla Kang, además de las demás visitas que realizasteis. El Templo Blanco, conocido como Wat Rong Khun, es una obra maestra contemporánea creada por el artista Chalermchai Kositpipat. Este templo, con su deslumbrante color blanco y sus intrincadas decoraciones en espejo, no solo es un lugar de culto, sino también una declaración artística que invita a la reflexión sobre el camino hacia la iluminación. A continuación, el Templo Azul, o Wat Rong Suea Ten, ofrece una experiencia completamente diferente con su vibrante color azul y sus elaboradas esculturas que representan la mitología budista. Finalmente, el impresionante Wat Huay Pla Kang, con su gigantesca estatua de Guanyin, la diosa de la misericordia, es un lugar que combina la paz espiritual con una impresionante vista panorámica de los alrededores. Además de estos templos icónicos, es importante mencionar otras visitas que realizasteis, como el famoso mercado nocturno de Chiang Rai, donde los sabores locales y la artesanía se fusionan en un ambiente vibrante y acogedor.


Y aquí también merece la pena contar una cosa muy importante desde tu propia experiencia: qué te pareció Chiang Rai comparado con Bangkok, Ayutthaya y Sukhothai. Mientras que Bangkok es una metrópoli bulliciosa llena de rascacielos y un ritmo frenético, Chiang Rai ofrece un respiro, un entorno más tranquilo y relajado. En comparación con Ayutthaya, que es famosa por sus ruinas históricas y su rica herencia cultural, Chiang Rai aporta un enfoque más contemporáneo y artístico a la espiritualidad, mientras que Sukhothai, con sus impresionantes templos antiguos, te transporta a una época pasada. Cada uno de estos destinos tiene su propia esencia, pero Chiang Rai destaca por su singularidad y su capacidad de sorprender a los visitantes con su originalidad y belleza.


Nuestro alojamiento en esta etapa fue The Heritage Chiang Rai, uno de los hoteles asignados durante el circuito. Este hotel combina modernidad y comodidad, ofreciendo un refugio perfecto después de un día lleno de exploraciones. Con su diseño contemporáneo y servicios de alta calidad, se convierte en un lugar ideal para relajarse y disfrutar de la hospitalidad tailandesa. La atención al detalle y el ambiente acogedor del hotel contribuyen a que la experiencia en Chiang Rai sea aún más memorable, permitiéndonos descansar y recargar energías para las aventuras del día siguiente.


Templo blanco ornamentado junto a un estanque, con cielo azul intenso y jardines verdes; paisaje sereno y brillante

DÍA 6 | Chiang Mai: otra cara del norte de Tailandia

Nuestro siguiente destino fue Chiang Mai, una ciudad que vuelve a cambiar por completo el ritmo del viaje. Esta vibrante ciudad, situada en el norte de Tailandia, es conocida por su rica historia, su impresionante arquitectura y su entorno natural que invita a la exploración. Al llegar, nos encontramos rodeados de montañas y una atmósfera que combina lo antiguo con lo moderno, creando una experiencia única que nos envolvió desde el primer momento.


Aquí desarrollaría vuestra experiencia real templo por templo y las actividades que hicisteis, pero manteniendo una parte especialmente importante para el blog: qué nos gustó, qué nos sorprendió y qué cambiaríamos. Desde el majestuoso Wat Phra That Doi Suthep, que se alza sobre la ciudad, hasta los encantadores templos más pequeños que se esconden en las calles, cada uno de ellos ofreció una lección de historia y espiritualidad. La oportunidad de participar en una ceremonia de meditación en uno de estos templos fue una experiencia que nos impactó profundamente, brindándonos una conexión más significativa con la cultura local. Sin embargo, también hubo momentos que nos sorprendieron, como la calidez de la gente y la diversidad de la gastronomía local, que nos hizo reflexionar sobre nuestras expectativas iniciales. Y, por supuesto, siempre hay algo que cambiaríamos; quizás dedicar más tiempo a explorar los mercados locales o participar en talleres de artesanía que nos hubieran permitido aprender más sobre las tradiciones de la región.


Porque ahí está precisamente la diferencia entre escribir una guía turística y escribir un verdadero travel blog. Mientras que una guía puede ofrecer información útil y recomendaciones básicas, un blog de viajes se sumerge en la experiencia vivida, compartiendo emociones, anécdotas y aprendizajes que enriquecen la narrativa y permiten a los lectores sentir que están viajando con nosotros. Es un espacio donde podemos ser sinceros sobre nuestras impresiones, donde cada detalle cuenta y cada experiencia se convierte en una historia que merece ser contada.


En Chiang Mai nuestro alojamiento previsto era el Centara Riverside, un hotel que prometía comodidad y vistas espectaculares al río Ping. Al llegar, nos recibieron con una sonrisa y un cóctel refrescante, lo que inmediatamente nos hizo sentir bienvenidos. Las instalaciones eran modernas, pero con un toque tradicional que reflejaba la esencia de la ciudad. Pasar las noches allí, escuchando el murmullo del río y sintiendo la brisa fresca, fue un verdadero deleite después de varios días entre ciudades históricas, templos y carretera. El hotel se convirtió en un refugio perfecto donde podíamos descansar y planificar nuestras aventuras diarias.


Y después de varios días entre ciudades históricas, templos y carretera llegó el gran cambio de escenario. Nos íbamos al sur, hacia destinos que prometían playas de arena blanca y aguas cristalinas, un contraste radical con la vida cultural y espiritual que habíamos experimentado en el norte. La emoción de esta transición nos llenaba de energía, listos para descubrir lo que el sur de Tailandia tenía reservado para nosotros. Con el corazón lleno de recuerdos y la mente abierta a nuevas experiencias, comenzamos a prepararnos para la próxima etapa de nuestro viaje, sabiendo que cada lugar tiene su propia historia que contar y que nosotros estábamos allí para escucharla.


Templo budista dorado con techos rojos bajo cielo azul, patios vacíos y detalles ornamentales relucientes.

DÍAS 7–9 | Krabi: cambiamos los templos por el mar de Andamán


Desde Chiang Mai tomamos un vuelo doméstico hasta Krabi, donde comenzaría la parte más tropical del viaje, un cambio de paisaje que prometía ser espectacular. La documentación del circuito contemplaba este vuelo el 9 de agosto, lo que nos llenaba de emoción, ya que significaba que pronto estaríamos rodeados de playas de arena blanca y aguas cristalinas. Al aterrizar en Krabi, el aire cálido y húmedo nos recibió, y el ambiente vibrante de la región nos hizo sentir que estábamos en un paraíso tropical. Tras el vuelo, nos trasladamos cómodamente hasta el hotel, un trayecto que nos permitió observar los primeros destellos de la belleza natural de la zona.


Nos alojamos durante tres noches en Centra by Centara Phu Pano Resort Krabi, un lugar que prometía confort y relajación. Optamos por una habitación Superior Garden View, que nos ofrecía vistas encantadoras de los exuberantes jardines del resort. Cada mañana, disfrutamos de un delicioso desayuno incluido, que consistía en una variedad de platos locales e internacionales, perfectos para empezar el día con energía. Las instalaciones del resort eran excepcionales, con una piscina refrescante y un ambiente tranquilo que nos invitaba a relajarnos después de nuestras aventuras diarias.

Barcos de madera con texto tailandés en una playa turquesa, frente a un islote rocoso y cielo azul con nubes.

Y desde aquí llegaron dos de las excursiones más esperadas, que habían sido parte fundamental de nuestra planificación. La primera fue la excursión de día completo a James Bond Island, famosa por haber sido escenario de la película "El hombre con la pistola de oro". La travesía en barco nos llevó a través de un paisaje impresionante, donde las formaciones rocosas emergen dramáticamente del mar. Durante el recorrido, tuvimos la oportunidad de disfrutar de un almuerzo incluido que consistía en platos típicos tailandeses, lo que nos permitió saborear la gastronomía local mientras admirábamos el entorno. La visita a la isla fue un momento culminante, donde pudimos explorar sus cuevas y tomar fotografías en un paisaje que parecía sacado de un sueño.


Bahía tropical con agua turquesa, islote rocoso y acantilados cubiertos de selva bajo cielo nublado.

Y al día siguiente, nos embarcamos en otra emocionante aventura hacia Phi Phi y Bamboo Island. Esta excursión también ocupó el día completo e incluía un almuerzo que prometía ser igualmente delicioso. Navegar entre las islas Phi Phi, conocidas por su belleza natural y sus aguas turquesas, fue una experiencia inolvidable. En Bamboo Island, tuvimos la oportunidad de nadar en aguas cristalinas y relajarnos en la playa, rodeados de un entorno idílico. La sensación de estar en un lugar tan remoto y hermoso era indescriptible, y cada momento se sentía como un regalo. Después de tantos días recorriendo el interior de Tailandia, navegar entre formaciones de piedra caliza, aguas turquesas e islas tropicales fue prácticamente como comenzar un segundo viaje dentro del mismo viaje, una experiencia que nos llenó de alegría y asombro, y que quedará grabada en nuestra memoria para siempre.


Vista aérea de una playa de arena blanca con agua turquesa, acantilados rocosos y barcas; muchas personas descansan.

Regreso a Bangkok: se acaba nuestra aventura

Después de nuestros días en Krabi, donde disfrutamos de sus impresionantes paisajes, playas de arena blanca y la calidez de su gente, tomamos un vuelo doméstico de regreso a Bangkok el 12 de agosto. Este viaje a Krabi había sido una experiencia inolvidable, llena de aventuras y descubrimientos que nos dejaron recuerdos imborrables. Desde explorar las islas cercanas en kayak hasta degustar la deliciosa gastronomía tailandesa en los mercados locales, cada momento había sido un regalo que atesoraríamos por siempre.


Y finalmente llegó ese momento que siempre intentamos ignorar cuando viajamos: la inevitable realidad de que todas las aventuras tienen un final. Este momento, que a menudo se siente como una especie de despedida, es el que más nos pesa en el corazón, ya que implica hacer las maletas por última vez. La tarea de empaquetar nuestras pertenencias y recuerdos se convierte en una mezcla de nostalgia y emoción. Mientras revisamos cada objeto que hemos acumulado durante nuestra travesía, nos encontramos recordando las risas compartidas, las fotografías tomadas y las experiencias vividas. La maleta se convierte en un símbolo de nuestra jornada, cargada no solo de ropa, sino de historias y momentos que nos han transformado.


Nuestro vuelo de regreso salió de Bangkok el 14 de agosto a las 18:30, un horario que nos permitió disfrutar de un último día en la vibrante capital tailandesa. Aprovechamos las horas restantes para visitar algunos de nuestros lugares favoritos, desde los templos majestuosos hasta los mercados bulliciosos, absorbiendo cada instante con la esperanza de que la memoria de este viaje nos acompañe en el camino de regreso. A medida que nos dirigíamos al aeropuerto, una mezcla de emociones nos invadía: la tristeza de dejar atrás un lugar tan hermoso y la anticipación de regresar a casa, donde la familiaridad nos esperaba.


El vuelo nos llevó a través de la noche, y al llegar a Madrid durante la madrugada del día 15, el aire fresco y el murmullo de la ciudad nos dieron la bienvenida de vuelta. Doce días después, volvíamos a casa, pero no éramos exactamente los mismos que habían salido de Madrid. Las experiencias vividas, las lecciones aprendidas y la diversidad cultural que habíamos absorbido en Tailandia habían dejado una huella profunda en nosotros. Habíamos crecido, cambiado y, en cierto modo, nos habíamos encontrado a nosotros mismos en el proceso. La aventura nos había enseñado a apreciar aún más la belleza del mundo y la conexión entre las personas, y estábamos listos para compartir nuestras historias y reflexiones con aquellos que nos rodean.



¿Merece la pena hacer una ruta de 12 días por Tailandia?

Para nosotros, , definitivamente. La experiencia de viajar a Tailandia es algo que trasciende las expectativas y deja una huella imborrable en el corazón de quienes se aventuran a conocer este fascinante país.


Aunque también os digo algo: 12 días saben a poco. En realidad, es un tiempo breve para sumergirse por completo en la rica cultura, la historia milenaria y la variada geografía que Tailandia tiene para ofrecer. Este país, con su vasta extensión y diversidad, ofrece tanto que resulta casi imposible abarcarlo todo en un solo viaje. Cada rincón tiene su propia historia, sus tradiciones y su encanto particular que invita a los viajeros a explorar más.


Tailandia es un país enorme y pretender conocerlo completamente en un primer viaje sería imposible. Sin embargo, nuestra ruta nos permitió descubrir varias caras completamente diferentes del país: la intensidad vibrante y caótica de Bangkok, donde los templos antiguos se entrelazan con la modernidad de rascacielos y centros comerciales; la historia rica y profunda de Ayutthaya y Sukhothai, dos antiguas capitales que nos transportan a épocas pasadas a través de sus impresionantes ruinas y monumentos históricos; la cultura única del norte en Chiang Rai y Chiang Mai, donde se puede apreciar la hospitalidad de sus gentes y la belleza de sus templos ornamentados; y, finalmente, el paisaje tropical de Krabi y las islas del mar de Andamán, con sus playas de arena blanca y aguas cristalinas que parecen sacadas de una postal. Cada uno de estos destinos ofrece una experiencia única y memorable, que se complementa perfectamente entre sí.


Y esa variedad fue precisamente lo que más me gustó del viaje. La capacidad de pasar de la frenética vida urbana de Bangkok a la tranquilidad de las montañas en el norte, y luego a la relajación de las playas del sur, es un contraste que enriquece el viaje y permite una conexión más profunda con el país. Cada etapa del recorrido aporta nuevos colores, sabores y experiencias que hacen que cada día sea una aventura emocionante.


Si estáis preparando vuestra primera aventura por Tailandia y disponéis de unos 12 días, combinar Bangkok + centro histórico + norte + Krabi me parece una ruta extraordinariamente completa. Esta combinación no solo les permitirá ver lo más destacado del país, sino que también les dará la oportunidad de experimentar la diversidad cultural y natural que Tailandia ofrece, desde sus vibrantes mercados hasta sus tranquilos templos y paisajes naturales.


Eso sí: preparaos para madrugar, caminar, pasar calor, cambiar varias veces de hotel y regresar con la sensación de que todavía os quedan mil lugares por conocer. La aventura requiere energía y disposición para explorar, ya que cada día trae consigo nuevas sorpresas y descubrimientos. Es un viaje que, aunque pueda ser agotador, está lleno de momentos que valen la pena y que quedarán grabados en la memoria.


Porque probablemente eso sea lo mejor que puede conseguir un viaje: que cuando termine ya estés pensando en volver. Esa sensación de querer regresar, de tener la necesidad de explorar más, de descubrir nuevos rincones y de disfrutar de la hospitalidad tailandesa una vez más, es lo que hace que Tailandia sea un destino tan especial. Cada visita deja una marca y despierta el deseo de seguir explorando, de hacer más conexiones y de aprender más sobre este hermoso país. Sin duda, Tailandia es un lugar que invita a regresar una y otra vez.


Consejos que me habría gustado saber antes de viajar a Tailandia


Consejos para viajar a Tailandia: todo lo que aprendimos durante nuestro viaje 🇹🇭

Después de pasar 12 días recorriendo Tailandia, hay una serie de cosas que considero fundamentales conocer antes de viajar. Algunas ya las llevábamos preparadas desde España y otras las fuimos aprendiendo sobre la marcha. Documentación, dinero, internet, vestimenta para entrar en los templos, clima... Son pequeños detalles que pueden hacer que el viaje resulte muchísimo más sencillo.


  • Documentación para viajar a Tailandia y TDAC

Lo primero que os recomiendo revisar con tiempo es toda la documentación necesaria para entrar en Tailandia.

Además del pasaporte y de comprobar los requisitos de entrada correspondientes a vuestra nacionalidad en el momento del viaje, desde mayo de 2025 los viajeros extranjeros que entran en Tailandia deben cumplimentar la Thailand Digital Arrival Card (TDAC).



Nosotros tuvimos que hacerlo antes de nuestro viaje y es un trámite bastante sencillo. La documentación que nos proporcionaron indicaba que podía cumplimentarse durante los tres días anteriores a la llegada a Tailandia.

Mi consejo es que tengáis preparada la información del vuelo, pasaporte y alojamiento antes de empezar a rellenarla. Y, una vez terminada, yo llevaría también una captura o copia de la confirmación en el móvil. Cuando estás después de tantas horas de avión, cuanto menos tengas que buscar entre correos y aplicaciones, mejor.

Y algo importante: realizad siempre estos trámites a través de las páginas oficiales, porque alrededor de los permisos y formularios de entrada suelen aparecer webs intermediarias que pueden cobrar por algo que podéis gestionar vosotros mismos.

  • Dinero en Tailandia: efectivo, tarjetas y dónde cambiar

Este es uno de los consejos que más repetiría después de nuestro viaje: no dependáis únicamente de la tarjeta.

En Bangkok y en grandes centros comerciales es relativamente sencillo pagar con tarjeta, pero conforme avanzábamos en nuestra ruta comprobamos que el efectivo sigue teniendo muchísimo peso en Tailandia.

Mercados, pequeños establecimientos, puestos de comida, compras locales... Para este tipo de gastos llevar bahts encima resulta muy práctico. De hecho, nuestra propia documentación de viaje ya nos advertía de que determinados restaurantes, establecimientos locales y excursiones podían requerir el pago en efectivo.

Nosotros preferimos cambiar dinero directamente en Tailandia en lugar de llevar todo cambiado desde España.

En Bangkok encontraréis multitud de casas de cambio y una de las cosas que recomiendo es comparar el cambio antes de entregar el dinero. Puede haber diferencias entre unas y otras y, si vais a cambiar una cantidad importante, terminan notándose.

También utilizamos cajeros, pero tened presente que pueden existir comisiones tanto del propio cajero tailandés como de vuestro banco, así que consultad las condiciones de vuestra tarjeta antes de viajar.

Mi fórmula sería sencilla: algo de efectivo + tarjeta, y no llevar todo el dinero junto en el mismo sitio.


  • Internet en Tailandia: para mí, imprescindible

Otra cosa a la que no renunciaría es a tener internet desde el momento en el que aterrizo.

Durante un viaje como este utilizamos continuamente el móvil: Google Maps, consultar horarios, buscar un restaurante, utilizar un traductor, comprobar una reserva, pedir transporte o simplemente comunicarnos con la familia.

Una de las opciones más cómodas actualmente es utilizar una eSIM, especialmente porque puedes dejarla preparada antes de salir de España y evitar tener que buscar una tarjeta SIM nada más aterrizar.

En mi caso, dentro de Gaditana por el Mundo recomiendo Holafly, así que aquí incorporaría directamente tu botón de afiliación:

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Para mí, viajar conectada no es solamente una cuestión de redes sociales. Me da muchísima tranquilidad saber que puedo consultar un mapa o una reserva en cualquier momento.


  • Apps útiles para viajar por Tailandia

El móvil se convirtió en una de nuestras mejores herramientas durante el viaje. Entre buscar una dirección, pedir transporte, traducir algo o comprobar dónde estábamos, hay aplicaciones que facilitan muchísimo el día a día.

Yo descargaría las principales antes de salir de España y dejaría configuradas aquellas que requieran registro. Entre las que considero más útiles están:

  • Google Maps: imprescindible para localizar templos, hoteles, restaurantes y calcular distancias. Además, podéis descargar mapas para utilizarlos sin conexión.

  • Grab: una de las aplicaciones más interesantes para desplazarse. Permite solicitar diferentes tipos de transporte y conocer el precio desde la propia aplicación. Grab también ofrece otros servicios, como comida a domicilio.

  • Google Translate: muy útil para traducir textos, carteles, menús o intentar comunicarnos cuando el inglés no es suficiente.

  • Bolt: otra alternativa para solicitar transporte y comparar opciones con Grab.

  • 12Go: especialmente interesante si organizáis el viaje por libre y necesitáis consultar o reservar desplazamientos en tren, autobús o ferry.

  • LINE: es una aplicación de mensajería muy utilizada en Tailandia y puede resultar útil para contactar con determinados alojamientos, empresas o servicios locales.

Y para que todo esto tenga sentido necesitamos, evidentemente, tener conexión a internet. Por eso yo llevaría solucionado el tema de la eSIM antes de aterrizar.

  • Seguro de viaje: a Tailandia no viajaría sin él

Si hay un gasto que considero que no merece la pena intentar ahorrar, es el seguro de viaje.

Estamos hablando de un viaje de larga distancia en el que cogimos vuelos internacionales, vuelos internos, barcos, excursiones y cambiamos continuamente de ciudad. Cualquier problema médico, retraso importante, incidencia con el equipaje o cancelación puede complicar muchísimo el viaje.

Por eso recomiendo contratar una póliza que tenga una buena cobertura médica y revisar también asistencia, repatriación, equipaje y posibles incidencias relacionadas con el transporte.


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  • Vacunas para viajar a Tailandia

Una de las cosas que hicimos antes de viajar a Tailandia fue informarnos sobre las vacunas recomendadas para el país. Y aquí mi consejo es que no os guiéis únicamente por lo que podáis leer en blogs o redes sociales, porque las recomendaciones pueden variar dependiendo de vuestra ruta, la duración del viaje, las actividades que vayáis a realizar y vuestro historial de vacunación.

Lo mejor es solicitar cita con suficiente antelación en un Centro de Vacunación Internacional, donde valorarán vuestro viaje de forma individual. De hecho, las recomendaciones sanitarias aconsejan realizar esta consulta aproximadamente entre cuatro y seis semanas antes de viajar, siempre que sea posible.

Para Tailandia es especialmente importante comprobar que tenemos actualizadas las vacunas habituales. Entre las vacunas que pueden recomendarse según las circunstancias del viajero y del itinerario se encuentran la hepatitis A, hepatitis B y fiebre tifoidea. En determinadas rutas o situaciones también puede valorarse la encefalitis japonesa o la rabia.

Esto no significa que todos los viajeros necesiten ponerse todas estas vacunas. Precisamente por eso recomiendo acudir a Sanidad Exterior con vuestro itinerario en la mano y explicar exactamente qué zonas vais a visitar.

Mi consejo: no dejéis este trámite para la última semana. Algunas vacunas necesitan varias dosis o tiempo para generar una protección adecuada.

  • ¿Qué medicamentos llevar a Tailandia?

Otra cosa que recomiendo preparar con tiempo es un pequeño botiquín de viaje. No hace falta llevar media farmacia en la maleta, pero después de tantos días cambiando de ciudad, realizando excursiones y pasando muchas horas fuera del hotel, agradecimos tener a mano algunas cosas básicas.

Más que hablar de «medicamentos imprescindibles», yo lo llamaría «Qué llevar en el botiquín para Tailandia», porque un medicamento adecuado para una persona puede no serlo para otra.

Para preparar el vuestro, podéis valorar con vuestro médico o farmacéutico productos para dolor o fiebre, molestias digestivas, diarrea, mareos en barco, pequeñas heridas o rozaduras, además de cualquier medicación habitual que necesitéis. También llevaría tiritas, algún producto antiséptico y, muy especialmente, repelente de mosquitos y protección solar.

Si tomáis medicación de forma habitual, llevad cantidad suficiente para todo el viaje y conservadla correctamente identificada. Para determinados medicamentos también puede ser conveniente llevar la receta o un informe médico, especialmente si están sujetos a restricciones.

Y hay algo que considero más importante que llenar el botiquín: no automedicarnos con antibióticos o tratamientos específicos «por si acaso». Si durante el viaje aparece un problema importante, lo adecuado es contactar con un profesional sanitario y con nuestro seguro de viaje.

En un viaje como el nuestro, con Bangkok, Ayutthaya, Sukhothai, Chiang Rai, Chiang Mai, Krabi y excursiones en barco, tener preparado un pequeño botiquín nos daba bastante tranquilidad, pero siempre adaptado a nuestras necesidades personales.

💡Mi consejo: repartid la medicación realmente necesaria entre el equipaje de mano y el facturado cuando sea posible. Si la maleta facturada se retrasa, al menos tendréis con vosotros aquello que necesitáis de manera habitual.

  • Cómo vestir para visitar los templos de Tailandia

Este apartado es importantísimo.

En Tailandia vais a visitar muchísimos templos y debemos recordar en todo momento que no estamos entrando únicamente en monumentos turísticos: son lugares religiosos.

Por tanto, hay que vestir con respeto.

Yo llevaría siempre ropa ligera pero que permita cubrir hombros y rodillas cuando sea necesario. Un pantalón largo y fresco o una falda suficientemente larga pueden salvarnos prácticamente todo el viaje.

Y muchísimo cuidado con pensar: «llevo un pañuelo y me tapo cuando llegue», porque no todos los lugares aceptan las mismas soluciones.

Nos pasó especialmente con el Gran Palacio de Bangkok, donde el código de vestimenta es bastante estricto. Aquí mi consejo después de haber estado allí es muy sencillo:

si os dicen cubiertos, id cubiertos.

También vais a tener que descalzaros para entrar en determinados espacios religiosos, por lo que llevar un calzado fácil de poner y quitar resulta comodísimo.

Y, por supuesto, observad siempre las indicaciones de cada templo.


  • Cómo moverse por Tailandia

Durante nuestra ruta utilizamos prácticamente de todo: autobús durante el circuito, tuk-tuk, barcos, vuelos internos y diferentes transportes locales.

En Bangkok, por ejemplo, montarse en un tuk-tuk forma parte de la experiencia, pero aquí aprendimos rápidamente una regla: acordad el precio antes de subir.

Nuestra sensación fue que en Bangkok había que negociar bastante más. Curiosamente, conforme avanzamos hacia zonas como Chiang Rai y Chiang Mai nuestra experiencia fue diferente.

Para trayectos urbanos también puede resultar muy útil Grab, porque permite conocer previamente el trayecto y el precio aproximado.

Y para distancias grandes, Tailandia obliga a pensar bien la ruta. Nosotros terminamos el circuito en Chiang Mai y desde allí tomamos un vuelo interno hasta Krabi, evitando perder prácticamente un día entero desplazándonos por tierra. En nuestros vuelos domésticos la franquicia incluida era de 20 kg facturados y 7 kg de equipaje de mano, algo que conviene revisar porque puede ser diferente de la del vuelo internacional.


  • Viajar a Tailandia en agosto: ¿merece la pena?

Nosotros viajamos en agosto, en plena temporada húmeda, y reconozco que antes de ir este era uno de los temas que más me preocupaban.

¿Nos iba a llover todos los días?

¿Íbamos a poder hacer las excursiones?

¿Merecía la pena viajar a Tailandia en agosto?

Después de nuestra experiencia, mi respuesta es que sí se puede viajar perfectamente, pero hay que hacerlo sabiendo qué época hemos elegido.

El clima es caluroso y muy húmedo y las lluvias pueden aparecer con bastante intensidad. Pero temporada de lluvias no significa necesariamente estar doce días viendo llover sin parar.

Aquí no intentaría luchar contra el clima. Llevaría ropa fresca, calzado que se seque fácilmente, protección para cámaras y dispositivos electrónicos y un impermeable ligero o paraguas pequeño.

Y sobre todo, un poco de flexibilidad.

Estamos viajando a un país tropical. La lluvia también forma parte de Tailandia.


  • Comer en Tailandia: mucho más que Pad Thai

Si sois de los que disfrutáis descubriendo un país también a través de la comida, Tailandia os lo va a poner muy fácil.

Durante nuestra ruta probamos continuamente arroz frito, diferentes currys, pollo, noodles y Pad Thai, además de los numerosos platos que encontrábamos en los buffets del circuito.

Pero una de las cosas más interesantes es salir también de los restaurantes preparados para turistas.

Los mercados y puestos callejeros forman parte de la experiencia tailandesa, especialmente en lugares como Chinatown de Bangkok.

Eso sí, si tenéis alguna alergia o intolerancia alimentaria, yo llevaría preparada una traducción al tailandés explicando exactamente qué alimento no podéis consumir. Con las alergias no confiaría únicamente en intentar explicarnos mediante gestos.

Y con el picante... 🌶️ cuidado.

Cuando en Tailandia dicen picante, puede ser MUY picante. 😅


🔌 Enchufes, batería y tecnología

Entre móvil, cámara, baterías, estabilizador y todos los dispositivos que llevamos los que nos dedicamos a crear contenido, este apartado para mí tiene especial importancia.

Antes de viajar comprobad que vuestros cargadores admiten el voltaje local y yo llevaría siempre un adaptador universal, aunque encontréis alojamientos donde vuestros enchufes puedan funcionar directamente.

Y añadiría algo que muchas veces olvidamos: una batería externa.

Hay días en los que sales del hotel por la mañana y no vuelves hasta la noche. Entre mapas, fotografías, vídeos y redes sociales, la batería del teléfono desaparece muchísimo más rápido de lo normal.


  • ¿Qué metería en la maleta para Tailandia?

Después de haber hecho este viaje, mi maleta ideal sería bastante sencilla: ropa fresca y transpirable, alguna prenda larga para los templos, calzado cómodo, sandalias, bañador, protección solar, repelente de mosquitos, impermeable ligero y una pequeña mochila para las excursiones.

Y no llenaría la maleta hasta arriba.

Primero porque vais a querer comprar cosas —os aviso desde ya 😅— y segundo porque, si vuestra ruta incluye vuelos internos, probablemente tengáis menos franquicia de equipaje que en el vuelo internacional. En nuestro caso, el vuelo internacional permitía una maleta facturada de 23 kg y 10 kg de mano, mientras que los vuelos domésticos tenían límites inferiores.  


  • Excursiones: ¿reservarlas antes o en Tailandia?

Dependerá muchísimo de vuestra forma de viajar.

Nosotros llevábamos buena parte del recorrido organizado y en Krabi, por ejemplo, realizamos excursiones de día completo a James Bond Island y posteriormente a Phi Phi y Bamboo Island, ambas con almuerzo incluido en nuestro programa.

Para aquellos lugares que consideréis imprescindibles, especialmente si viajáis en fechas de mucha demanda, prefiero llevar la excursión reservada. Me da tranquilidad saber que ese día está organizado y no perder tiempo en destino comparando decenas de opciones.

Aquí es donde integraría tus excursiones de Civitatis de forma natural:


Si reserváis alguna actividad a través de mis enlaces, estaréis ayudando a que Más que Viajes by Gaditana por el Mundo siga creciendo dentro del sector turístico y pueda continuar creando nuevas rutas, guías y contenido viajero. Para vosotros el precio es el mismo.
  • Estafas y pequeños timos: cosas que conviene saber

Tailandia nos pareció, en general, un país en el que viajar resulta bastante sencillo, pero como ocurre en prácticamente cualquier destino muy turístico, hay determinadas situaciones en las que conviene estar un poco atentos.

Una de ellas son los tuk-tuks, especialmente en Bangkok. Montarse en uno es toda una experiencia y, por supuesto, os recomiendo hacerlo al menos una vez, pero nosotros aprendimos rápidamente algo fundamental: acordad siempre el precio antes de subir.

En Bangkok nuestra experiencia fue que algunos conductores podían comenzar ofreciendo precios bastante elevados, por lo que merece la pena preguntar cuánto va a costar el trayecto y negociar antes de aceptar. Curiosamente, esta sensación no fue la misma durante el resto de nuestra ruta y en lugares como Chiang Rai o Chiang Mai nuestra experiencia fue diferente.

También desconfiaría de aquellas propuestas que parecen demasiado buenas para ser verdad: excursiones a precios sorprendentemente bajos, personas que os aseguran que un monumento está cerrado y os ofrecen llevaros a otro sitio, visitas que inesperadamente terminan en tiendas o establecimientos donde esperan que compréis algo...

Mi consejo es muy sencillo: información y sentido común. Comprobad horarios y precios por vuestra cuenta, reservad las excursiones importantes con empresas de confianza y no tengáis ningún reparo en decir que no si algo no os convence.

Con el dinero ocurre exactamente lo mismo. Para cambiar euros a bahts utilizad casas de cambio establecidas, comprobad el tipo de cambio antes de realizar la operación y contad el dinero antes de marcharos.

Nada de esto debería haceros viajar con miedo. Nosotros disfrutamos muchísimo del país. Se trata simplemente de conocer estas situaciones antes de llegar para evitar pequeños disgustos y disfrutar del viaje con mayor tranquilidad.


  • Costumbres de Tailandia que deberíamos conocer antes de viajar

Una de las cosas que más me gusta cuando viajamos es intentar conocer no solamente los monumentos de un destino, sino también su cultura y sus costumbres. Y en Tailandia hay determinados gestos y normas sociales que conviene conocer.

Durante nuestra ruta visitamos muchísimos templos y algo que nunca debemos olvidar es que, aunque para nosotros sean parte de nuestro itinerario turístico, siguen siendo lugares sagrados y espacios de culto.

Hay que vestir adecuadamente, hablar en un tono respetuoso y quitarse el calzado siempre que esté indicado antes de acceder a determinados espacios. También debemos comportarnos con respeto delante de las imágenes de Buda: no subirnos a estructuras, no tocarlas cuando esté prohibido y evitar poses irrespetuosas únicamente para conseguir una fotografía.

Otra costumbre importante tiene que ver con los pies. Culturalmente se consideran la parte más baja del cuerpo, por lo que debemos evitar señalar a otras personas o a imágenes religiosas con ellos. Cuando os sentéis en el suelo dentro de un templo, fijaos en cómo lo hacen los propios tailandeses e intentad evitar dirigir las plantas de los pies hacia una imagen de Buda.

En el extremo contrario está la cabeza, que tiene una consideración especial dentro de la cultura tailandesa, así que tampoco es buena idea tocar la cabeza de otra persona, especialmente de alguien con quien no tenemos confianza.

Y seguramente durante vuestro viaje escucharéis hablar del famoso wai, ese saludo tailandés en el que se juntan las manos delante del pecho y se realiza una pequeña inclinación. No es necesario intentar reproducir cada una de sus reglas sociales; una sonrisa, educación y respeto suelen ser la mejor manera de relacionarnos.

También es especialmente importante mantener una actitud respetuosa hacia la familia real y la monarquía tailandesa. No es un tema que debamos tratar a la ligera durante nuestro viaje.

Al final, para mí hay una regla que funciona prácticamente en cualquier país del mundo: somos nosotros quienes estamos visitando su casa. Conocer sus costumbres y adaptarnos a ellas también forma parte de viajar.


  • Emergencias en Tailandia: teléfonos que conviene guardar

Este es uno de esos apartados que probablemente esperamos no utilizar nunca, pero que agradecemos muchísimo tener preparado si ocurre algo.

Antes de salir de España recomiendo guardar en el teléfono los números de emergencia de Tailandia, el teléfono de vuestro seguro de viaje, los datos de vuestro alojamiento y los contactos de la empresa con la que hayáis contratado el circuito o las excursiones.

Además, llevaría esta información también fuera del teléfono. Puede parecer exagerado hasta que nos quedamos sin batería, perdemos el móvil o no tenemos conexión.

Yo prepararía una pequeña nota —en papel y también guardada en la nube— con:

  1. 🚓 Policía

  2. 👮 Policía Turística

  3. 🚑 Emergencias médicas

  4. 🏥 Teléfono de asistencia de vuestro seguro🇪🇸 Embajada de España en Tailandia

  5. 🏨 Teléfono y dirección del alojamiento

En caso de sufrir un problema médico que no sea una emergencia inmediata, mi primera llamada sería al seguro de viaje. La compañía puede indicarnos a qué centro médico acudir y cómo gestionar la asistencia según nuestra póliza.

Y hay otro detalle que considero muy útil: guardar la dirección de nuestro hotel escrita en tailandés. Puede ayudarnos muchísimo si necesitamos enseñársela a un taxista o a una persona que no hable inglés.


Check List

He preparado un check list para vuestro viaje a Tailandia, asegurando que no olvidéis ningún detalle esencial. Incluye desde la documentación necesaria hasta actividades imprescindibles. Tailandia, rica en cultura, historia y belleza natural, merece que cada elemento sea considerado para una experiencia inolvidable.

Aseguraos de tener la documentación en regla: pasaporte con al menos seis meses de validez y, si es necesario, visa. Es útil tener copias físicas y digitales de estos documentos.

No olvidéis contratar un seguro de viaje que cubra salud, cancelaciones, robos o pérdidas. Leed bien las condiciones para elegir la póliza adecuada.

Preparad una lista de lugares a visitar. Tailandia ofrece destinos variados, desde las playas de Phuket y Koh Samui hasta Bangkok y las ciudades antiguas de Ayutthaya y Sukhothai. Investigad para decidir vuestro itinerario.

Llevad vestimenta adecuada para el clima tropical y las actividades planeadas. Ropa ligera es ideal, pero recordad vestir respetuosamente en los templos. Unas sandalias cómodas son recomendables.

Haced una lista de experiencias culinarias imperdibles. La gastronomía tailandesa es famosa por su diversidad. Considerad un tour gastronómico o una clase de cocina.

Con este check list, estaréis preparados para disfrutar de Tailandia, asegurando que cada detalle esté planificado y podáis crear recuerdos inolvidables.


Mi consejo después de 12 días recorriendo Tailandia

Si tuviera que resumir todo lo aprendido durante este viaje en una sola recomendación sería esta: preparad bien lo importante, pero dejad también espacio para dejaros sorprender.

Llevad controlados la documentación, el seguro, internet, los traslados importantes y aquellas visitas que no queréis perderos. Pero una vez allí, permitíos también caminar por un mercado sin rumbo, probar algo que no sabéis pronunciar, sentaros delante de un templo durante unos minutos o simplemente observar cómo transcurre la vida alrededor.

Porque después de recorrer Bangkok, Ayutthaya, Sukhothai, Chiang Rai, Chiang Mai y Krabi, tengo claro que Tailandia no se recuerda únicamente por sus templos o sus playas.

Se recuerda por todo lo que ocurre entre un lugar y el siguiente. 🇹🇭❤️

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